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Hacia una transformación digital integral

  • La transformación digital ha dejado de ser un mero eslogan de marketing toda vez que las empresas han asimilado la necesidad de adaptarse a la era de la digitalización. Las organizaciones, sin embargo, todavía siguen teniendo problemas, en muchos casos porque no tienen clara la estrategia a seguir.

Escrito por Manuel Navarro el 3 enero, 2018 en Transformación Digital
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A pesar de que las empresas aceptan la necesidad de realizar esa transformación digital, en muchos casos no saben por dónde empezar. Y es que, acostumbrados a trabajar de una determinada forma, hacerlo de una forma diferente cuesta trabajo. Porque la transformación digital no afecta sólo a la parte tecnológica de una empresa, sino a todos los entornos productivos de la misma. La tecnología es determinante para el cambio digital pero no es suficiente. Tal y como asegura Antonio Calvo, Director de la División Digital de T-Systems, “es clave analizar los procesos de la compañía (clave, soporte y estratégicos) y rediseñarlos pensando en la nueva estrategia digital de la empresa. ¿Queremos una nueva forma de relacionarnos con los clientes, menor coste de calidad en nuestra producción, nuevos modelos de negocio? Las preguntas y objetivos pueden abarcar a todos los departamentos de la compañía. Debido a ello, muchas empresas no llegan al último peldaño de la digitalización por la falta de cambio interno tanto a nivel de gestión de recursos humanos, rediseño de procesos y gestión completa de la cadena de suministros. Acompañado por la identificación de nuevas herramientas de trabajo que sustentan a los nuevos procesos digitales. También en algunos casos, falta un plan claro y tangible de retorno de la inversión en muchos planes de digitalización”.

Evidentemente para que la transformación digital en una empresa llegue a buen puerto, es esencial que la junta directiva de la empresa esté comprometida con su realización. El CIO juega un nuevo papel y tiene que ser un referente en andar el camino, pero debe contar con el compromiso de los máximo ejecutivos del resto de departamentos de la empresa. Como afirman desde Talentia, “la tecnología está ahí, solo falta la decisiva implicación de la cúpula directiva. Pero no es solo para dar el primer impulso, luego hace falta constancia y mantener el rumbo, y esto solo se consigue abordando la gestión del cambio, consiguiendo la complicidad de los empleados y dando pequeños pasos en vez de un cambio drástico de la noche a la mañana. La empresa tradicional tiene que ser consciente que es necesaria una transformación integral en la forma de hacer negocios. Lo que vemos es que la transformación digital llega más tarde a los entornos empresariales. Por ejemplo, casi todo el mundo está ya familiarizado con aplicaciones en el móvil que gestiona con rapidez y habilidad, encontrando lo que quiere; tiene potentes equipos en sus casas y se mueven sin estar atados a un cable, pero cuando llega a la oficina se encuentra con equipos desactualizados y lentos, que obligan a trabajar a su ritmo, a veces con desesperación, y lo que es peor, atados a una pata de la mesa. Pero hay que entender que las empresas deben meditar mucho las inversiones que realizan en su tecnología, y en el tiempo que se lo piensan, los cambios siguen ocurriendo”. Por su parte, José Manuel Barrutia., Responsable de Transformación Digital de Ibermática, asegura que “las tecnologías de la información han pasado de ser un soporte del negocio de las organizaciones, a ser el elemento transformador del negocio y, en algunos casos, a ser el propio negocio. En este contexto es clave identificar qué transformar, qué hacer para lograrlo y cómo organizarse para no fracasar en el intento. Realizar el proceso de transformación digital de una forma planificada y gestionada ampliará en gran medida las garantías de éxito”.

Para Rufino Honorato, CTO y director preventa de CA Technologies, “las empresas que emprenden su transformación digital deben situar el software en el centro de la estrategia corporativa e incorporarlo al ADN de sus nuevos negocios. Para aprovechar todo el potencial del software y de las tecnologías transformadoras como cloud, inteligencia artificial, big data, automatización, etc., deberán idear una fábrica de software moderna, que les ayude a crear productos y servicios digitales innovadores. Otro aspecto importante es la transformación de los equipos y de su manera de trabajar. Deberán atraer el talento y el conocimiento digital necesario, empoderar a los equipos, y eliminar jerarquías y procesos complejos para conseguir que los equipos y la organización trabajen con mentalidad ágil”.

La transformación digital supone un impulso a la evolución empresarial, hasta el punto de que muchos la consideran como una nueva revolución industrial y que cambiará para siempre y de forma drástica la forma en la que trabajan las empresas de la misma forma que la máquina de vapor cambió la forma en la que se trabajaba en el siglo XIX. Desde Informática el Corte Inglés, se asegura que no hay ninguna fórmula mágica para realizar una correcta transformación digital: “No hay una fórmula concreta, del mismo modo que no existe una definición única de qué entendemos por transformación digital, ya que ésta siempre debe estar enmarcada en una estrategia de negocio específica y con objetivos concretos para cada organización. Además,  hay que tener en cuenta, que la mayoría ya ha dado algún paso hacia su digitalización. No obstante, la recomendación es contemplar al menos cuatro aspectos fundamentales: debe centrarse en el cliente, perseguir la eficiencia operacional, dar valor para el negocio a los datos y conseguir infraestructuras TIC estables, seguras y ágiles que respondan a los requerimientos del negocio. Estos cuatro ejes transformadores son la base de nuestro modelo y líneas de actuación. A la luz de estos cuatro ejes, la organización deberá valorar cuál de ellos no ha contemplado en su road map de transformación”.

La transformación digital supone un impulso a la evolución empresarial, hasta el punto de que muchos la consideran como una nueva revolución industrial

Finalmente Rafael Sanz, director de Empresas y Partners de Microsoft , afirma que “Una correcta transformación digital implica una transformación profunda en las estructuras de las empresas con el fin de adecuar su modelo de relación con sus clientes y garantizar la agilidad necesaria para poder responder a los cambios de mercado. Se basa en cuatro ejes principales: transformar la relación con los clientes; potenciar el talento de los empleados; optimizar las operaciones y, finalmente, generar nuevos productos y servicios digitales. Se trata de un proceso de transformación que afecta a todas las funciones de la organización (marketing, finanzas, operaciones, ventas…) pero que se hace posible gracias al uso de tecnologías innovadoras como el cloud computing, la generalización de la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT) o el Big Data, por citar algunas. Pero, la transformación digital es, sobre todo, potenciar a las personas gracias a la tecnología y conlleva una nueva cultura del trabajo, donde las empresas necesitan que sus empleados sean más productivos, flexibles, trabajen juntos, y creen valor e innovación. Todo ello, garantizando la seguridad, privacidad y el cumplimiento regulatorio frente a las nuevas amenazas digitales y ciberataques”.

Transformación Digital – Costes

Uno de los problemas que suelen alegar las empresas, sobre todo aquellas más pequeñas y con menos recursos tiene que ver los costes de adaptarse a la digitalización. Desde las firmas tecnológicas se insiste en que los costes no son tan elevados, sobre todo gracias a la abundancia de modelos de pago por uso en cualquiera de las diferentes tecnologías. Muchas empresas se plantean si las inversiones en tecnología marcarán realmente la diferencia y serán clave a la hora de rentabilizar la optimización de su productividad. Microsoft Europa ha realizado un estudio entre 20.200 empleados de compañías, tanto grandes –más de 250 empleados- y pequeñas –más de 11 empleados- de 21 países europeos, entre los que se incluye España, sobre cómo la tecnología afecta al lugar de trabajo.

Si bien los resultados del estudio se darán a conocer al completo en enero, hay un dato que desde Microsoft revelan como anticipo: En España, la tecnología tiene el potencial de casi duplicar el número de empleados altamente productivos, pasando de un 13,7% en compañías que carecen de una gran “cultura digital” a un 23,2% en las que sí cuentan con ella. En nuestro país, “contar con una gran cultura digital” significa, sobre todo, tener acceso a un departamento de TI en condiciones y que los directivos no sólo apuesten por la tecnología, sino que la promuevan. Los empleados deben poder estar informados sobre las tecnologías disponibles y sobre cómo usarlas adecuadamente para conseguir más.

Empresas de todos los sectores -agroalimentario, banca, industria, servicios, salud etc- han podido demostrar el ROI, según sus parámetros: incrementando productividad, reduciendo costes, con menores ausencias laborales, aumentando beneficios, etc. Y ahora más que nunca, gracias a la modalidad “as a Service”, cualquier compañía, de cualquier tamaño puede abordar un proceso de transformación digital sin tener que hacer un gran desembolso económico inicial. Podrá ir escalando su adopción y su consumo en la medida de sus necesidades.

Más datos. Según el whitepaper de IDC, patrocinado por NetApp, “Cómo convertirse en un impulsor de los datos: la transformación digital condicionada por los datos”, en los próximos tres años, la transformación digital generará grandes cambios macroeconómicos a medida que la mayor parte de los ingresos de las empresas internacionales provenga de productos y servicios digitales, u optimizados digitalmente. Los datos, tanto estructurados como no estructurados, generados por humanos o por máquinas, almacenados en el centro de datos o en el cloud, son la nueva base de la ventaja competitiva. Para las empresas, aprovechar la ingente cantidad y diversidad de datos para desvelar patrones y perseguir ideas innovadoras es el arma que necesitan para mantener una posición de liderazgo en el competitivo entorno empresarial. “La transformación digital no es sólo una ventaja competitiva u operativa, es una necesidad tan importante como lo es mantener una oferta atractiva para el cliente. Invertir, no sólo para crecer, sino para mantener el negocio, siempre ha sido necesario; hacerlo hoy en digitalización es imprescindible, por sus implicaciones transversales, tanto operativas como comerciales. En cualquier caso, la experiencia acumulada recorriendo el proceso de transformación es un valor en sí mismo, ya que proporciona una doble ventaja competitiva: tiempo ganado y mejores resultados con respecto a la competencia que no haya sabido valorar la importancia de esta inversión”, afirma Francisco García Gálvez, Director de Operaciones de EinzelNet. Por su parte, Alberto Pérez, Responsable de la Unidad de Negocio de BigTec, de Exclusive Networks, cree que “en la mayoría de tecnologías del S.XXI existe un claro retorno de la inversión, eso sí, siempre y cuando se introduzcan en la fórmula de cálculo todas las variables en juego. Al respecto de esta cuestión resaltar que, en España, suspendemos. Una baja cualificación técnica del equipo TI, un nulo impacto de la tecnología en el modelo de negocio, y un notable desconocimiento de los costes ocultos en distinta índole, y, en especial, en materia energética y de impacto de incidencias a negocio, relegan la tecnología a un mero y poco valioso carácter de gasto.”

Transformación Digital – Ojo con las prisas

Lo que podemos observar es que las empresas han pasado de considerar a la transformación digital como un mero reclamo publicitario a ser conscientes de que el algo realmente necesario. Sin embargo, este hecho, está haciendo que muchas compañías se lancen a la piscina sin tener agua. En la mayoría de los casos no saben por dónde empezar, no saben qué necesitan y, lo que es peor, realizan nuevas implementaciones con prisa, y es entonces cuando se encuentran con que lo que han contratado, en realidad no les sirve para solucionar sus problemas. Tal y como apunta, Oscar Lechago, responsable de Marketing Digital de ekon, unidad de negocio de Unit4, la transformación digital “no es un proceso en el que haya que entrar a la carrera, sino teniendo las ideas muy claras de qué quiero digitalizar y qué puedo mantener digitalizado. Es cuestión de tener una clara estrategia. No se trata de abrir proyectos que no lleven a ningún sitio o se tengan que abandonar por falta de presupuesto. Como en todo, muchas empresas solo empiezan a dar el primer paso cuando ven los resultados positivos en su competencia, pero no se trata solo de copiar. Es cierto que hay muchos casos de uso resueltos con éxito que se pueden incorporar, y que existe un canal de integradores de soluciones que pueden ayudar mucho en la correcta elección”.

La transformación digital como tendencia clave en las empresas no es algo nuevo, pero sí está acelerándose desde aproximadamente dos años atrás

La transformación digital es un hecho y está cambiando todo, desde la forma en que nos relacionamos o utilizamos nuestro tiempo hasta la manera en que hacemos negocios. Pero como apunta Alejandro Salvador, director de ventas Europa de Exact Software, “como empresario, es importante conocer en qué situación está su empresa para saber cuándo es el momento de apostar por un desarrollo y no quedarse atrás. También es importante saber que la tecnología es un componente del resultado, pero que la transformación debe venir impulsada por el principal activo de la compañía, los empleados”.

En realidad, la transformación digital como tendencia clave en las empresas no es algo nuevo, pero sí está acelerándose desde aproximadamente dos años atrás. El modelo de muchas organizaciones que empiezan su camino de Transformación Digital es construir de abajo hacia arriba, es decir, evaluar qué puede aportar una determinada tecnología aplicada a mis procesos de negocio, y sobre esta experiencia ir construyendo una transformación digital incremental. Pero como señala el portavoz de Ibermática, “es necesario que las compañías analicen de forma rigurosa sus capacidades digitales y cuenten con un claro liderazgo en el proceso de transformación digital. Hay que saber de dónde se parte y a donde se quiere llegar, y definir una hoja de ruta de proyectos, priorizándolos y de acuerdo a las necesidades de cada sector y empresa. En muchas ocasiones, es necesario medir inicialmente el grado de madurez digital, la capacitación digital interna, para así conocer qué tipo de apoyos se requieren, y diseñar un plan de proyectos realista y viable. Muchas veces el enfoque es erróneo, porque no hay una visión global, sino que se desarrollan pequeños proyectos pilotos en diferentes áreas. Es fundamental definir una estrategia”.

A pesar de que las prisas no son buenas consejeras, es cierto que el tiempo apremia y son muchas las organziaciones que están viendo como, a día de hoy, sus competidores les empiezan a ganar terreno porque iniciaron sus procesos de adaptación mucho antes. Por eso, algunos directivos, como Samuel Najar, ‎Inside Sales para Europa del Sur e Israel de ‎Netskope sí que es partidario de que las empresas pisen el acelerador: “Las empresas no tienen otra posibilidad, tienen que adaptarse a los nuevos medios de comunicaciones a las nuevas maneras de trabajar de empleados cada vez más móviles. En el pasado, teníamos que viajar mucho para poder encontrar personas. Ahora, gracias a soluciones de vídeo conferencia, como por ejemplo, las aplicaciones en la nube, es mucho más fácil comunicar con clientes, socios… Las empresas no quieren ralentizar su negocio, entonces se adaptan rápidamente. No obstante, lo que deben hacer antes de adoptar estas nuevas tecnologías, es asegurarse de encontrar soluciones que puedan proteger su entorno. El riesgo es muy grande, y esto debe tenerse en cuenta”.

Transformación Digital – Por dónde empezar

Como hemos señalado, las empresas se encuentran ante la duda de por dónde deben empezar un proceso de digitalización de sus procesos. Se trata de algo complejo que requiere de un estudio previo de cuáles son las necesidades de la compañía. Las tecnologías son facilitadores para dar una respuesta ágil a los requerimientos del negocio, por tanto, no se traga de poner el foco en la tecnologia sino en utilizarla para alcanzar los objetivos corporativos. Una vez establecida esta perspectiva, el siguiente paso es situar como punto de partida, siempre, a las personas, el empleado. Desde IECISA se asegura que para empezar un proceso de transformación digital, “el directivo tiene que ser un empleado digital para ser el impulsor de esta transformación y no un mero receptor pasivo del proceso. Siguiendo nuestro modelo, en la transformación del área de Infraestructura buscamos una gestión óptima con requerimientos de negocio, no tecnológicos, aunque también buscando estabilidad y seguridad de las operaciones, y contemplamos aquí ciberseguridad, comunicaciones y migración a la cloud de las infraestructuras, área en la que destacamos nuestras soluciones de gestión del entorno cloud que se integren con  las propias infraestructuras virtualizadas del cliente, todo ello, con una capa de abstracción del proveedor cloud, ya sea público o privado, sobre el que trabajamos, entendiendo como proveedor de cloud nuestra propia nube, ubicada en España, de alto rendimiento y máxima seguridad. Seguidamente hay que hablar de mejorar nuestras operaciones, dotando de agilidad, análisis en tiempo real y mejora de la experiencia de usuario de las plataformas corporativas, así como la transformación del puesto de trabajo digital, y entra aquí la movilidad del empleado.El dato, cada vez más valioso para el negocio es otro importante eje de actuación, con implantación de tecnologías big data / analytics que integren toda la información relevante facilitando la toma de decisiones. Así como la omnicanalidad, la mejora de la experiencia del usuario y su fidelización, otro objetivo fundamental de la evolución digital. Por tanto, como vemos, son varios los elementos que influyen y puede actuarse en varios niveles, desde un rediseño completo y disruptivo del modelo de negocio, hasta la transformación de modelos operativos o de servicios o una mera optimización de procesos concretos o de los entornos de los empleados.  Y todos ellos perseguirán un mismo fin, alcanzar los objetivos corporativos”.

Desde Einzelnet se apunta a que una vez realizado un diagnóstico realista de cuál es el nivel de madurez con el que cualquier empresa se dispone a abordar el camino hacia la transformación digital, no importa tanto los caminos tecnológicos que explore como el hecho de que emplee una mecánica ágil de experimentación, evaluación y depuración de resultados. “Qué tecnologías van a centrar el interés y concentrar los esfuerzos, serán consecuencia del proceso natural de ensayo y mejora continua”, asegura Francisco García, director de operaciones de la compañía.

La tecnología no debe marcar la estrategia de negocio. La tecnología es el mejor aliado para la evolución de las empresas pero como herramienta. El eje de transformación digital va a depender mucho del tipo de negocio de la empresa. Desde T-Systems sin embargo señalan a un elemento clave para realizar la transformación digital: El Big Data. Para el portavoz de esta compañía “Big Data aparece como elemento core y central, que ayuda a conocer internamente a la empresa, a sus clientes y a analizar nuevos modelos de negocio que serán implementados sobre cualquier de las soluciones digitales mencionadas”.

Habitualmente, la transformación digital se aborda explorando casos de uso, con desarrollos en base a metodologías ágiles y pruebas de concepto, para analizar el interés de extenderlos o no a partir del análisis de los resultados. En este sentido, se estudia la situación actual en las cinco plataformas habituales: plataforma de sistemas de información (para habilitar a los empleados y a los procesos core del negocio), plataforma de experiencia de cliente (como puente para la interacción e incrementar ingresos), plataforma de las cosas (apalancando cosas conectadas mediante IoT), plataforma de ecosistemas (creando y/o participando en ecosistemas y economías de APIs) y plataforma de datos/analítica (para evolucionar desde la inteligencia de datos en silos hacia una analítica generalizada de empleados, clientes, partners y cosas). Desde Ibermática se apunta a que “en cada sector están más o menos claramente implantadas las cinco plataformas, siendo quizá la plataforma de cosas la que está en estos momentos requiere más desarrollo. Además, hay una serie de tecnologías emergentes que cada empresa que quiera diferenciarse competitivamente están explorando o implantando ya. Estamos hablando desde sistemas de pago P2P, geolocalización de productos y servicios, soluciones de pago de proximidad originadas desde el móvil, identificación facial, blockchain, etcétera. Se trata, en definitiva, de posibilitar un nuevo modelo de relación digital”.

El cliente, pero no sólo

Casi la mayoría de los enunciados sobre transformación digital se basan en el cliente. Se dice que la digitalización permitirá una mejor interacción, un incremento de los mismos… Aparte de los clientes, ¿en qué otros aspectos favorece a la empresa la transformación digital? Actualmente, y de acuerdo al whitepaper de IDC, patrocinado por NetApp, todos los sectores verticales están siendo testigos de la transformación digital, un conjunto de procedimientos y disciplinas que sirve para aprovechar los nuevos modelos tecnológicos, operativos y de negocio con el objetivo de disparar el crecimiento y el rendimiento empresarial. En la transformación digital, los datos son la clave, ya que cualquier cambio o proceso se basa en poder convertir los datos en información a partir de la cual tomar medidas reales. De hecho, nos aproximamos vertiginosamente a una nueva era de los datos donde, según prevé IDC, la “datosfera” habrá crecido hasta alcanzar los 163 zettabytes (o, dicho de otro modo, un trillón de gigabytes) para 2025. Todos estos datos harán posibles experiencias de usuario únicas y abrirán las puertas a un nuevo mundo de oportunidades de negocio. Nuestra percepción es que las organizaciones que adoptan la transformación digital condicionada por los datos atraen a nuevos clientes y desarrollan nuevos flujos de ingresos de forma mucho más rápida que aquellas que no lo hacen.

Para el portavoz de Ekon, “son múltiples los aspectos en los que la digitalización ayudan a tener la empresa bajo control. Todo lo referente a los pagos con Hacienda, con los bancos, con los proveedores está mejor gestionado, se automatizan las tareas y se evita saltarse plazos. Respecto a la seguridad de las transacciones, el manejo de datos privados, el acceso a información crítica está mejor asegurado. El poder utilizar a nuestro favor la fuerza de las redes sociales, del inbound marketing, de los marketplaces, de las APIs públicas, el Block Chain, … solo es posible con procesos y metodologías digitalizadas. Desde luego, si no se empieza hacia adentro, ofreciendo herramientas digitales a los propios empleados, malamente seguiremos hacia afuera”. Por su parte, desde Ibermática, su portavoz José Manuel Barrutia afirma que “de cara al negocio, podemos hablar de una mejora y optimización de los procesos internos, con la consiguiente mejora de la eficiencia. Otro de los beneficios clave tiene que ver con la mejora de la toma de decisiones, el Big Data permite profundizar en el análisis de las grandes cantidades de datos y convertirlos en conocimiento. Si la orientamos al cliente interno, la transformación digital también permite mejorar su experiencia, mediante entornos de trabajo digital que facilitan la colaboración, la comunicación y la toma de decisiones, transformando la experiencia del empleado. Esta estrategia mejora la capacidad competitiva, aumentando la productividad y la capacidad de innovación”.

El papel del CIO en la Transformación Digital

Uno de los papeles que tiene que transformarse afecta claramente al CIO. Con la transformación digital las funciones tradicionales del responsable de tecnología de una compañía quedan en entredicho por cuanto que ya no se tiene que dedicar sólo a decidir cuál es el hardware más apropiado para su empresa o controlar los fallos que se puedan producir en los sistemas. Su papel es mucho mayor, y además ha de tener en cuenta al resto de departamentos que conforman una organización. Se ha llegado a decir que incluso, su papel va a llegar a ser irrelevante. El nuevo CIO debe aplicar sus conocimientos tecnológicos para que dicha transformación se efectúe de la manera más segura y adecuada posible dentro de unos parámetros económicos.

Las figuras del CIO o el CISO cobran especial protagonismo en tanto en cuanto son los responsables de liderar la creación de políticas y los esfuerzos de educación.

José de la Cruz, director técnico de Trend Micro , afirma que “la transformación digital aplica a todos los departamentos. Por lo tanto, todos ellos (o al menos alguien de ellos) deberán apoyarla y comprenderla. No se puede entender que se lleve a cabo un proceso de transformación que compete a la empresa desde su base y que conllevará cambios en la operativa diaria y que luego esto no se aplique y que los empleados no estén familiarizados con los nuevos procesos. Evidentemente, se debe formar e informar a los empleados, y un área a tratar es el de la seguridad, los riesgos potenciales asociados a esta evolución, cómo actuar y qué hacer para, en la medida de lo posible, evitarlos. La transformación digital requiere de un esfuerzo integral y coordinado. Requiere supervisión, orientación y políticas, y estas políticas deben ser enseñadas. En este sentido, y siempre hablando desde el punto de vista de la seguridad, las figuras del CIO o el CISO cobran especial protagonismo en tanto en cuanto son los responsables de liderar la creación de políticas y los esfuerzos de educación. El programa de seguridad de la información necesita normas y estos estándares deberían incluir el conjunto de controles básico y el proceso de toma de decisiones para mejorar ciertos aspectos basados en riesgos adicionales, y para lleva a buen puerto cualquier proceso de transformación digital. El CISO lidera el equipo técnico que desarrolla estos estándares y trabaja con los departamentos de TI, Recursos Humanos y la seguridad del sitio para integrarlos en los procesos de procurement, desarrollo y operaciones de la organización. La seguridad de la información debe contar con procedimientos para detectar un problema, saber manejar y controlar una brecha, remediar las consecuencias de esa violación e informar a las partes interesadas sobre el problema y su respectiva solución. Lo que queda claro de todo esto es que el objetivo permanente de cualquier CISO debe ser gestionar continuamente el riesgo empresarial. Pero para poder llevar a buen puerto este cometido y tomar las decisiones correctas para la empresa, es fundamental contar con el apoyo de todos los empleados, que se fomente la creación de una cultura de seguridad en toda la organización y que ésta abarque a toda la compañía, desde la sala de juntas a la sala de servidores, pasando por las salas de descanso”.

Tal vez la mejor oportunidad para los CIOs, y ciertamente la más radical, es convertirse en responsables de innovación para sus empresas, liderando el avance hacia nuevas oportunidades y nuevas formas de hacer negocios. Tal y como afirma Jaime Balañá, director técnico de NetApp Iberia, “los CIOs pueden abrir nuevos caminos y rutas para las empresas en esta nueva era íntegramente digital. Por ello, hoy hay más argumentos que nunca para invertir en los departamentos de TI, para que puedan aprovechar las nuevas tecnologías emergentes en el entorno móvil, los Big Data, las redes sociales y, especialmente, las tecnologías de cloud”.

Por su parte, Oscar Gómez Corrales, IS Field Marketing Manager Dell EMC, señala que “las últimas tendencias de Gartner hablan del CIO como un aportador de valor y no como un delivery. Vemos que, en todos los sectores, todos los CIO y los responsables de TI están viendo la necesidad de impulsar el negocio. Y esto les permite obtener presupuestos extraordinarios, porque hoy las TI no son un acompañante del negocio, son el negocio en sí mismo. El de CIO es un puesto crítico ya que debe aportar negocio, valor y diferenciación”. Finalmente el portavoz de Ekon afirma que el papel que tiene que jugar el CIO en esta nueva era “dependerá del presupuesto que maneje y lo estratégico que sea su departamento para el core del negocio, pero sin duda, cuanto más cerca esté su opinión del centro de decisiones, más realistas serán los proyectos emprendidos. Debe tener las dotes de un consultor que conozca los fundamentos del sector en el que se mueve, estar al día de las tecnologías que se manejan en el día a día y cómo implementarlas, y, sobre todo, por dónde soplan los vientos y poder adelantarse a las demandas de una sociedad cada vez más cambiante y globalizada”.

La ayuda de la Administración

La Administración Publica insiste mucho en la necesidad que tienen las empresas de adaptarse a la nueva era. Sin embargo, en este caso, sí que todo parece un eslógan de marketing, o más bien de un eslógan político para atraer votos, porque la realidad es que la ayuda por parte de las Administraciones para ayudar a las empresas a digitalizarse es mínina. ¿Cuál es el papel que debería jugar la Administración? Para Óscar Lechago, “debería ser el de tractor de la industria. Si con el dinero de todos no somos capaces de dotarnos de instrumentos que ayuden a emprender y a mantener los negocios engrasados, difícilmente llegaremos a una sociedad más justa. La ética de trabajar bien está llamada a ser la próxima ventaja competitiva sostenible, por encima de la tecnológica. La Administración acostumbra a ser vista como un lastre, ya que trabajamos para ella los primeros cuatro o seis meses del año. Cuanto menos, debería ser consciente de ello y, si no ayuda, al menos que no trate de ahogar. El problema es que no se acuerda de todo su rebaño por igual, y parece cuidar solo de aquellas vacas que le regalan la leche”. Desde Ibermática tambien se señala que el papel que debe jugar la Administración es “fundamental, por su carácter tractor en otros sectores y en la cadena de valor. En este sentido, todos los elementos de intermediación (con otras entidades, empresas, ciudadanos) cobran especial relevancia, por medio de los ecosistemas digitales. También los proyectos de desarrollo urbano sostenible e integrado (DUSI) son fundamentales para impulsar la adopción de tecnologías en los ámbitos de SmartCity, por ejemplo”. Borja Pérez de Stormshield señala que las administraciones “deben poner en marcha mecanismos de ayuda a esa transformación a las empresas, dando información, formación e incluso ayudas para la implantación de nuevas tecnologías”.

Pero es que las AA.PP. no sólo deben ayudar a que la digitalización en las empresas se produzca. Primero deben transformarse ellas. Tal y como señala el portavoz de Dell-EMC, “Si la transformación digital en el sector privado cada vez es más necesaria, en la Administración pública es imprescindible, tanto para mejorar el funcionamiento de los diferentes organismos como para mejorar la experiencia de usuario de todos los ciudadanos. El sector público es responsable de salvaguardar grandes cantidades de datos personales de ciudadanos, absolutamente confidenciales, desde los registros sanitarios hasta los registros electorales. La digitalización de la administración pública contribuye a un mayor control, manejo y salvaguarda de estos datos, permitiendo el acceso a la información con mayor rapidez”.

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